Bautista Estofán estaba en el gimnasio con unos amigos. Era parte de su rutina habitual antes de entrenarse por la noche en Tucumán Rugby cuando recibió la confirmación que abrió una nueva etapa en su carrera: había sido convocado por primera vez para concentrarse con Los Pumas 7’s.

La noticia, de todos modos, había comenzado a gestarse unas dos semanas antes. Álvaro Galindo se comunicó con él después de una reunión de entrenadores y le anticipó que empezaban a seguirlo para el seleccionado de seven.

“Me avisó que me iban a tener en cuenta y que capaz me llamaban para una concentración. Ahí tuve dos semanas como para digerir y procesar un poco la idea”, contó Estofán a LA GACETA.

El llamado terminó de coronar un 2026 de crecimiento. Formado en Tucumán Rugby, el centro ganó protagonismo con Tarucas durante el Súper Rugby Américas y llegó a ser titular en partidos importantes de la franquicia. Su rendimiento abrió una puerta que ni siquiera él imaginaba que podía aparecer por ese lado.

“Me sentí muy bien este año en Tarucas y en Tucumán Rugby. Sí me sorprendió lo del seven porque no lo tenía tan presente. Siempre me gustó jugarlo, pero no me sentía preparado para esta oportunidad”, reconoció.

Aprender prácticamente otro deporte

El desafío comenzó apenas llegó a Buenos Aires. Estofán se encontró con jugadores que acumulan temporadas juntos y con un sistema completamente aceitado. Para alguien acostumbrado al rugby de 15, la adaptación requiere modificar conceptos y también acostumbrar el cuerpo a otra intensidad.

“Es un deporte completamente distinto al que vengo. Obviamente está relacionado, pero tiene muchas cosas diferentes. Estoy tratando de adaptarme lo más rápido posible a todo lo que me pidan”, explicó.

La principal diferencia, según el tucumano, está en los espacios y los tiempos. Son siete jugadores por equipo y los errores pueden convertirse rápidamente en situaciones determinantes.

“Cambia principalmente el tiempo. Es todo más intenso y más corto. Hay ocho jugadores menos en la cancha, por lo tanto hay más espacio tanto para atacar como para defender. Cambia muchísimo cómo se ataca y cómo se defiende. La gente capaz piensa que es parecido, pero no: es muy distinto”, señaló.

La presencia de caras conocidas ayudó a hacer más sencilla la adaptación. Allí coincidió con Martiniano Arrieta, con quien había compartido Tarucas durante 2025.

Un sueño que recién empieza

En su familia, la convocatoria también tuvo un significado particular. Sus padres jugaron para el seleccionado tucumano y, aunque Estofán no tiene la certeza absoluta, cree ser el primero de su familia en alcanzar un seleccionado nacional.

La reacción en su casa fue inmediata. “Estaban felices. Me dijeron que aproveche y disfrute estos días acá en Buenos Aires, que disfrute al máximo”, contó.

Por ahora, Estofán evita mirar demasiado lejos. Sabe que ingresar definitivamente en la estructura de Los Pumas 7’s implicará competir con jugadores consolidados y dominar códigos de una modalidad que todavía está descubriendo.

“Quiero seguir trabajando, aprovechando los entrenamientos para aprender y cada concentración con los chicos. Seguir aprendiendo de este nuevo formato y disfrutar. Paso a paso; lo que se tenga que dar, se dará”, afirmó.

Hace unos meses, el seven no aparecía entre sus objetivos inmediatos. Hoy, después de formarse en Tucumán Rugby, ganar terreno con Tarucas y recibir aquella llamada mientras estaba en el gimnasio, Estofán tiene una nueva posibilidad delante suyo: transformar una convocatoria inesperada en un lugar dentro de Los Pumas 7’s.